El alumbrado exterior incluye a toda instalación de iluminación de titularidad pública o privada cuyo flujo luminoso se proyecta sobre un espacio abierto (carretera, calle, parque, ornamental, etc.) de uso público. Estas instalaciones totalizan unos 7.965.000 puntos de luz que, con una potencia media de 165 W y cerca de 4.100 horas de utilización anual, representa un consumo de electricidad de 5.370 GWh/año para el conjunto de España.

El  número de instalaciones, y su consumo eléctrico, ha crecido en esta última década coligado al desarrollo urbanístico de nuestros municipios; pero  en estos momentos las instalaciones de alumbrado exterior están experimentando avances tecnológicos y legislativos que marcarán un punto de inflexión en el tendencial de su consumo. Así, la promulgación del Reglamento de eficiencia energética en instalaciones de alumbrado exterior (RD 1890/2008), junto con la irrupción de la tecnología LED y la admisión de la contratación de empresas de servicios energéticos por las administraciones públicas, son hitos surgidos en estos últimos años que cambiaran previsiblemente las instalaciones que hoy conocemos en el alumbrado de nuestros municipios y carreteras.

0585-FT-02

La sustitución del alumbrado obsoleto es uno de los objetivos de la UE, que apoya la renovación de instalaciones con luminarias de bajo rendimiento que dirigen la luz a zonas donde es innecesaria. Desde hace unos años, en España también está cambiando por las medidas de ahorro del Gobierno. El objetivo es reducir el gasto energético de los municipios hasta un 80%.

La iluminación exterior juega un papel clave en los municipios que buscan soluciones eficientes. Hoy en día, con las nuevas normativas en materia de eficiencia, los municipios españoles necesitan adaptarse para garantizar una buena estética, seguridad y eficiencia en sus calles. La luz blanca tiene más ventajas, en comparación con la luz amarillenta que aún preside muchas vías y carreteras.

Sustitución por luz blanca

Se busca reemplazar las fuentes de luz de baja eficiencia, como las antiguas lámparas de mercurio, que en 2015 deberán desaparecer de las grandes concentraciones urbanas. Esta es una de las propuestas incluidas en las directrices europeas que imponen nuevos requisitos en materia de eficiencia y rendimiento en los municipios.

La luz artificial blanca se considera una referencia en iluminación, ya que reproduce de manera casi idéntica la luz natural del día y satisface las necesidades de los municipios y residencias en busca de confort y seguridad visual. La luz blanca se puede proporcionar a través de diferentes soluciones de iluminación, como las lámparas CMH, LED o las soluciones de iluminación combinadas.

Estética, visibilidad y eficiencia

Las soluciones de luz blanca tienen, en primer lugar, una ventaja estética: gracias a su alto rendimiento cromático y su eficiencia lumínica, mejora el aspecto visual de los edificios y de los detalles arquitectónicos, un criterio importante para las comunidades que quieren ensalzar su patrimonio cultural.

En segundo lugar, se ha demostrado que la luz blanca es mejor que la luz amarillenta o anaranjada ya que es percibida mejor por el ojo humano. Esta luz hace que el ojo pueda reconocer las formas y colores con más facilidad, especialmente en visión periférica. La luz blanca proporciona un índice de reproducción cromática óptimo, y está específicamente diseñada para evitar las situaciones de peligro en zonas urbanas, carreteras o túneles, ya que reduce al mínimo el número de accidentes.

Por último, las soluciones de iluminación con luz blanca proporcionan oportunidades para un ahorro energético de al menos un 50% y permite a las ciudades reducir su factura energética, además de aumentar la sensación de seguridad en vías urbanas.

 

tecnogall-ISO-9001-SN-RGB-Web